Declaración Universal de Derechos Humanos

Después de dos años de propuestas y modificaciones, el 10 de diciembre de 1948 se presentó el texto definitivo para su aprobación a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el texto fue aprobado por gran mayoría (48 votos a favor, 8 abstenciones y ningún voto en contra).
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Fotografía de Eleanor Roosevelt leyendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reconoce por primera vez a escala internacional que los derechos básicos y las libertades fundamentales son aplicables en igual medida a todas las personas, y que todos y cada uno de nosotros hemos nacido libres y con igualdad de dignidad y de derechos.

Luego  de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de un organismo internacional que promoviera relaciones internacionales más justas y menos conflictivas era patente. El resultado fue la creación de la Organización de las Naciones Unidas. Con la firma de la Carta de las Naciones Unidas por parte de 51 estados en San Francisco en 1945, la nueva organización inició su singladura. En este documento se hacen ya  referencias concretas a los derechos humanos.

En 1946 se creó  la Comisión de Derechos Humanos. El primer trabajo de la Comisión fue encargar un proyecto de Declaración sobre Derechos Humanos, a un equipo formada por ocho personas, presidido por Eleanor Roosevelt (Estados Unidos) y con René Cassin (Francia) como vicepresidente, el que tuvo una influencia determinante en la redacción  final de la Declaración.  En las largas negociaciones hacia el texto final, los representantes de los países capitalistas insistían en la importancia de los derechos y libertades individuales, mientras que las delegaciones de los países comunistas incidían sobre los derechos de tipo social y económico. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el enfrentamiento ideológico entre capitalismo y comunismo (conocido como la Guerra Fría) estaba en una fase creciente y dificultaba el consenso.

Después de dos años de propuestas y modificaciones, el 10 de diciembre de 1948 se presentó el texto definitivo para su aprobación a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el texto fue aprobado por gran mayoría (48 votos a favor, 8 abstenciones y ningún voto en contra).

La comunidad internacional se comprometió a defender la dignidad y la justicia para todos los seres humanos, independientemente de la nacionalidad, sexo, lugar de residencia, género, origen nacional o étnico, color, religión, idioma o cualquier otra condición. La declaración representa un contrato entre los gobiernos y sus pueblos, quienes tienen derecho a exigir que ese contrato se respete.

La redacción y aprobación de la Declaración no sólo fue consecuencia de los horrores ocurridos durante la Segunda  Guerra Mundial, fue también el resultado de siglos de lentos avances en materia de derechos humanos. Su precedente más notable sin duda fue la  Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789


¿Qué son los derechos humanos?

Son aquellos que el hombre posee por el mero hecho de serlo. Son inherentes a la persona y se proclaman sagrados, interrelacionados, interdependientes, indivisibles, inalienables, imprescriptibles, fuera del alcance de cualquier poder político.

Para el Instituto de Derechos Humanos-IIDH- la palabra clave siempre fue, es y será la educación, porque es la ruta principal que nos conduce hacia la democracia y al respeto de los derechos humanos.  Si bien es cierto que tenemos derecho a nuestros derechos humanos debemos contribuir a lograr lleguen a ser una realidad.  En nuestro esfuerzo reside el poder de la Declaración Universal de Derechos Humanos, se trata de un documento vivo que seguirá inspirando a generaciones futuras.  La  Declaración pertenece a todos y a cada uno de nosotros corresponde ahora leerla, estudiarla, promoverla y reivindicarla como nuestra.


“Es nuestro deber garantizar que esos derechos se hagan efectivos en la realidad - que sean conocidos, comprendidos y disfrutados por todos, en todos los lugares del mundo.  Con frecuencia, los que más necesitan que se protejan sus derechos humanos son los que también necesitan estar informados de la existencia de la Declaración-  y de que existe para todos.”

Ban  Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas