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  28 de Agosto de 2014
 
 
 
   

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6 de Agosto de 1945: bomba atómica sobre Hiroshima

 

Domo de Hiroshima


La Cúpula de Gembaku, declarada por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad es un recordatorio del bombardeo de Hiroshima.
Dibujo realizado por un escolar de tercer año. Hiroshima Peace Memorial Museum

 

6 de agosto de 1945, 8:15 de la mañana ... Hiroshima. Pocas veces en la historia puede fijarse con tanta precisión el comienzo de una era, y ciertamente pocos eventos humanos se equiparan a esta tragedia.

La llamada “era nuclear” tuvo no obstante un prolongado período de gestación. El descubrimiento casi azaroso de las emisiones radiactivas (Bequerel-1896) estimuló el estudio de la estructura atómica. Pronto resultó evidente que la radiactividad era un fenómeno nuclear. En 1934, en Roma, un equipo de físicos dirigido por Enrico Fermi observó que el bombardeo del  uranio-235, un isótopo del uranio sumamente escaso, producía nuevos elementos radiactivos. Más tarde se vio que la fisión nuclear -un modo de decaimiento radiactivo restringido a unos pocos nucleidos pesados- podía ser inducida mediante el bombardeo con neutrones de núcleos de uranio-235. Pero eso no era todo, la reacción de fisión producía a su vez más neutrones, y éstos eran capaces de inducir a otros núcleos de uranio a fisionarse. La posibilidad de obtener energía a partir de una reacción de fisión en cadena se convirtió en una prioridad, no ya para los científicos sino para los gobiernos de las potencias de la época.

No eran tiempos pacíficos; de hecho el mundo se encaminaba hacia la Segunda Guerra Mundial impulsado por la política exterior agresiva del nazismo alemán, el fascismo italiano y el militarismo japonés. Desarrollar un arma nuclear de fisión podría ser decisivo para las potencias beligerantes; comenzó entonces la carrera por ser los primeros en desarrollar “la bomba”.

En 1939 estalla la guerra. Había motivos para sospechar que la Alemania nazi estaba a punto de desarrollar la bomba atómica, supuesto que al final de la guerra se demostró falso, o por lo menos, sobredimensionado. A través de una célebre carta redactada por Albert Einstein a instancias de Leo Zilard –ambos científicos exiliados en EEUU- se advierte al presidente F. Roosvelt de la imperiosa necesidad de ganar la delantera en la carrera nuclear. El resultado fue uno de los mayores proyectos de investigación y desarrollo que recuerda la historia: el “Proyecto Manhattan”. Los hechos se precipitan. En 1942 un equipo coordinado por Enrico Fermi construye la “Pila Chicago-N°1”, un reactor experimental de uranio y logra controlar por primera vez la reacción de fisión en cadena. El 16 de julio de 1945 tiene lugar en el desierto de Nuevo México, el experimento Trinity: la detonación de una bomba de plutonio-239. Ante la aterradora explosión, el físico Robert Oppenheimer, director del proyecto Manhattan, cita un pasaje del Bhagavad-Gita (libro sagrado hindú): “... me he convertido en Muerte, el destructor de los mundos”

La guerra en Europa había concluido en mayo con la rendición incondicional de Alemania, pero en oriente, el Imperio del Japón aún resistía el embate aliado. En una decisión cuyos aspectos éticos siguen siendo motivo de debate, el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, autorizó el uso de la bomba atómica contra objetivos civiles en Japón; se esgrimió como argumento la necesidad de acortar la guerra y evitar la muerte de más norteamericanos. El 6 de agosto un bombardero B-29 bautizado “Enola Gay” -nombre de la madre del comandante de la aeronave- arroja sobre la ciudad de Hiroshima la bomba “Little Boy”, con 38 Kg de uranio-235 como explosivo nuclear. Era un día soleado y la explosión sorprende a los habitantes al comienzo de la jornada. Es el infierno ... el equivalente a la detonación de 14 mil toneladas de TNT genera una bola de fuego que alcanza en un instante un millón de grados Celsius. El calor, la onda expansiva y la intensa radiación aniquilan en forma instantánea a no menos de 70 mil personas; pronto la cifra de muertes se duplica. 300 mil heridos, muchos terriblemente mutilados deambulan aturdidos por la ciudad en ruinas. Todos los servicios colapsan; Hiroshima ha dejado de existir. Pero aún restaban más sufrimientos para los sobrevivientes: la exposición a las radiaciones ionizantes emitidas por los residuos de la explosión, la ingestión de agua y alimentos contaminados, generó todo un abanico de enfermedades agudas que superaron la capacidad de los escasos médicos disponibles para enfrentarlas. El legado de enfermedad y muerte se extenderá mucho más en el tiempo: la incidencia de diversos tipos de cáncer, leucemia, malformaciones congénitas acompañará a los sobrevivientes y a su descendencia en niveles muy superiores a los normales.

Tres días después, el 9 de agosto, el horror se repite en Nagasaki. Se ensaya en esta oportunidad el poder destructivo de “Fat man”, una bomba de plutonio-239. El mismo infierno de muerte y destrucción. Como en Hiroshima, las víctimas son en su inmensa mayoría, civiles indefensos. Finalmente Japón se rinde, pero el mundo se lanza inmediatamente a una carrera armamentista –ahora nuclear- que amenaza, hasta el presente, nuestra supervivencia como especie.

El martirio de Hiroshima se ha convertido en símbolo y advertencia para la humanidad. No pocas enseñanzas se desprenden del involucramiento de científicos de primer nivel en el desarrollo de armas de destrucción masiva. Y ¿en nombre de qué racionalidad puede justificarse el exterminio indiscriminado de poblaciones enteras? Tal vez encontraremos en el futuro, caminos que nos eviten reiterar este tipo de tragedias. Entre tanto, recordemos Hiroshima.

 

Fisión nuclear: energía y poder destructivo de la bomba atómicaEn 1945 dos bombardeos atómicos consecutivos destruyeron las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El enorme poder destructivo de las bombas "Little boy" y "Fat man" tiene su fundamento en la transformación de masa en energía que acompaña el proceso de fisión nuclear inducida por neutrones lentos.

Radiaciones Ionizantes: efectos biológicos y protección radiológicaFragmento del material elaborado por la Cátedra de Radioquímica de la Facultad de Química de la UDELAR para el curso “Temas, aplicaciones y experiencias en Radioquímica a desarrollar en cursos de Química de Enseñanza Secundaria”.

La energía de la fisión nuclearLa presentación explica brevemente los fundamentos del proceso responsable de la energía liberada en la detonación de las bombas atómicas así como de la generada por las centrales nucleares: la fisión nuclear inducida por neutrones “lentos”.
Hiroshima y Keiji Nakazawa: testimonio artístico de un sobrevivienteKeiji Nakazawa nació en Hiroshima. En el momento del bombardeo atómico del 6 de agosto de 1945 tenía siete años. En 1973 decide por primera vez enfrentar su experiencia con la bomba atómica a través del arte: publica la tira “Gen el descalzo” que años después, en 1983 se convertiría en largometraje de animación. Aquí se presenta un fragmento de esta obra.

Mensaje de paz de los niños de HiroshimaEn 1986 -declarado "Año Internacional de la Paz" por las Naciones Unidas- se inició en Hiroshima un concurso anual de dibujo infantil sobre el tema "Paz". En el presente video se aprecian algunos de los trabajos premiados. Todos aportan una mirada esperanzadora que contrasta con la dimensión de la tragedia que evocan

En nombre de la TierraEl mundo no volvió a ser el mismo tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Las superpotencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial se embarcaron inmediatamente en una carrera por la supremacía nuclear que -a pocos años del final de la conflagración- puso a la humanidad a las puertas de un cataclismo aún mayor, a enfrentar la posibilidad cierta de una aniquilación total.

A 65 años de Hiroshima y NagasakiMaterial de apoyo al docente elaborado por el Movimiento de educadores por la paz (Uruguay). Contiene información y lecturas de variadas fuentes, además de una bibliografía para ampliar el tema.



 
 

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