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31 de Agosto de 2012

Este estudio fue realizado entre estudiantes del sistema educativo uruguayo

Diferencias entre las experiencias de niñas, niños y adolescentes en torno a la sexualidad y sus derechos

Las distancias entre las experiencias de niñas, niños y adolescentes en torno a la sexualidad y sus derechos, indican que las brechas que separan a ambos sexos son importantes y confirman las diferencias en el transcurso de sus infancias.

 

Sexualidad


El estudio reveló las percepciones y las experiencias que niños, niñas y adolescentes del sistema educativo tienen sobre sí mismos en tanto sujetos de derecho, sexuados y autónomos.



Sexualidad


Según la investigación, los estudiantes perciben al sistema educativo  como un referente de confianza en la defensa de sus derechos.



Sexualidad

Las principales inquietudes de los chicos son: información, reflexión y conocimientos instrumentales.

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Estas afirmaciones son producto de la investigación “El cuidado de sí en niñas, niños y adolescentes. Discursos y prácticas cotidianas sobre sexualidad y derechos en el sistema educativo nacional”, realizada en el marco del Programa de Educación Sexual de la Administración Nacional de Educación Pública (Anep). La misma estuvo a cargo de las investigadoras: Silvana Darré, Fernanda Sosa, Andrea Cantarelli y Marcela Jubín.

De acuerdo al estudio, la forma en que una niña, niño o adolescente cuida y valora su cuerpo es un indicador del grado del conocimiento y de la apropiación que tiene de sus derechos. Las prácticas del cuidado de sí y sus diferentes posibilidades son un analizador de la distancia que separa los derechos de su cumplimiento efectivo. Esas prácticas  “reflejan el modo en que niñas, niños y adolescentes han sido cuidados y protegidos por los adultos referentes y por el conjunto de la sociedad”, menciona.

Para el trabajo fueron observados y entrevistados estudiantes de los 6º años de primaria y los 1º años de nivel secundario y nivel técnico profesional. El universo incluyó también a docentes, adscriptos y directores del sistema educativo formal.

El material recogido muestra diferencias importantes en la percepción de la sexualidad y sus derechos. Mientras que los testimonios de las niñas están cargados de preocupación, de temor, de vergüenza, y, en algunos casos, transmiten cierto aislamiento; los varones manifiestan incertidumbre personal, pero no preocupación ni temor.

Las mayores diferencias aparecen en tres aspectos: el impacto de la violencia en los cuerpos, el modo en que aparecen los adultos referentes y la forma colectiva o singular en que transmiten sus experiencias sobre sexualidad.

Señala la investigación que “la violencia que sufren o temen padecer las niñas es un tema recurrente. Haber sido violadas, conocer a otras niñas que lo hayan sido o que hayan pasado por situaciones de abuso, que hayan sido entregadas a terceros o que estén siendo explotadas sexualmente, no son temores producto de fantasías, sino de realidades muy próximas”. Añade luego que la violencia constituye una amenaza y por lo tanto, un tormento para ellas. En tanto, la violencia en los relatos de los varones aparece de un modo diferente. “No porque no sean objeto de abuso y violación, sino porque en las entrevistas se presentan a sí mismos como productores o participantes activos de esa violencia, ya sea a través de la experiencia o a través de agresiones verbales. Este sesgo, conviene aclarar, no se ve en todos los relatos aunque sí en la mayoría”.

En cuanto a la presencia de adultos como referentes, el estudio indica que en los relatos de las niñas no parece marcada dicha presencia con un rol protector, con la excepción de aquellas que han hablado con sus madres. En general, aparentan estar más solas que sus pares del sexo opuesto.
De los testimonios de los chicos se desprende que los adultos están presentes a través de consejos, información o control.

De todos modos, las fuentes de información para las niñas son la madre, tías, abuelas, hermanas o primas un poco mayores. Los niños se muestran menos propensos a conversar con los adultos y la mayoría dice haber buscado información en Internet.

Acerca de los procesos personales de crecimiento y construcción identitaria, la investigación menciona que en las niñas parecen desarrollarse de acuerdo a un patrón de intimidad y soledad, mientras que los niños lo hacen en ámbitos colectivos.

“Los tópicos que aparecen en los relatos coinciden con una conservadora división social por sexo: ritos de iniciación en varones (proyectados, imaginados, promovidos), violencia explotación sexual en niñas (conocidas y próximas), temor en las niñas (efecto previsible desde la posición de víctima), impunidad de los agresores (estatus masculino), relaciones de alianza, fraternidad y competencia entre varones (construcción identitaria y de estatus),
insuficiencia de genealogías femeninas (comunicación de experiencias vitales entre mujeres de una misma familia o entre pares)”, señala el estudio.

Sexualidad y deseo

En el marco de este trabajo a los estudiantes se les preguntó: ¿Qué se les viene a la cabeza cuando piensan en sexualidad?, ¿Es distinto ser mujer que ser varón en relación con la sexualidad? En base a las respuestas se pudo constatar que las ideas dominantes asociadas con el término sexualidad pueden asimilarse al sentido común sobre el sexo. Es decir, se comparte la idea de la sexualidad definida casi en exclusividad por la biología y la anatomía. La sexualidad es también equivalente a tener sexo o mantener relaciones sexuales. Las relaciones sexuales son heterosexuales y se definen por la penetración vaginal.

Expresa el estudio que las primeras significaciones que aparecen asociadas a la sexualidad están en sintonía con el sentido común popular que asocia a la sexualidad con la biología y las relaciones sexuales. Los estereotipos de género que aparecen con mucha fuerza constituyen una derivación esperable, indica.

Otro aspecto destacado tiene que ver con una alta frecuencia en la aparición de temores asociados a la sexualidad. Por un lado, aparece la concepción biológica de la sexualidad (enfermedades y embarazos) y por otro, están en sintonía con los modelos hegemónicos de género (preocupación específica por la violencia sexual).

“Las relaciones sexuales, estereotipos, biología y temores, permiten pensar que estamos frente a imágenes y prácticas propias de una sociedad conservadora y tradicional. Los niños, las niñas y las/los adolescentes que formaron parte de los grupos de discusión reproducen, sin muchas variantes, una matriz de construcción identitaria tradicional y machista”, entienden la investigadoras.

Por otra parte, el trabajo aborda también el deseo y el placer. Señala así que los varones muestran apuro por comenzar a tener relaciones sexuales con cierta independencia de
una relación de noviazgo. Mientras que en otros casos el deseo está asociado a tener una novia, situación que genera nerviosismo e inseguridad. En tanto, las niñas, en su mayoría, parecen más inclinadas al temor que al deseo, aunque en algunos casos aparece la referencia al inicio de las relaciones sexuales. “Esta dimensión del deseo aparece asociada al problema del conocimiento, por lo que nos preguntamos si el inicio de las relaciones sexuales no tiene un componente de búsqueda del conocimiento a través de la propia experiencia”, dicen las investigadoras.

El diálogo entre pares es muy frecuente en los chicos que participaron del estudio. Los varones hablan de mujeres, se comparan entre ellos, se burlan de alguno y construyen camaradería en esos diálogos. Las niñas se mostraron más discretas sobre los temas de conversación con amigas, y las conversaciones parecen girar más en torno a los ejes de la curiosidad y la confidencia. Según las investigadoras, no hubo alusión a charlas grupales o de barra, como en el caso de los varones, sino a confidencias entre dos, una de las cuales puede ser una hermana o una prima.

En cuanto al afecto vinculado a la sexualidad y al sexo, no se hallaron vinculaciones considerables. Indica el estudio que los estudiantes hablaron principalmente de las relaciones sexuales, la violencia, la biología y la masturbación. “La mención al amor o al cariño es prácticamente inexistente. Esto no tiene una significación positiva o negativa de antemano, sino que indica una posibilidad que tal vez esté proyectada o diferida al futuro. De la conversación con los niños no aparece ninguna referencia al amor. Las niñas que manifestaron mantener relaciones sexuales tampoco incluyeron el afecto como componente importante en sus decisiones. El 'gustar' y que se den las condiciones del encuentro parecen ser elementos suficientes”.

Ver la investigación completa AQUÍ

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