"Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía." John Ruskin "Hay dos tipos de educación, la que te enseña a ganarte la vida y la que te enseña a vivir." Anthony de Mello Presentar una serie de contenidos que deben “aprenderse” para luego ser evaluados ciñéndose como única fuente a un libro de texto, considerando que el conocimiento es todo lo que se encuentra ahí contenido y por tanto debe ser “aprendido” es una falacia que no podemos continuar replicando. Este modelo pedagógico de tintero y pluma no puede (no debe) ser más una práctica educativa porque su aporte a la educación es nulo, porque empobrece, porque no se ajusta a la realidad, porque no funciona más.
Hoy, la enseñanza debe girar en torno a problemas sociales reales desde diversas perspectivas. Estos problemas deberían constituir, en efecto, el centro de las propuestas de enseñanza, de forma que puedan contribuir, verdaderamente, a una educación significativa y comprometida, una educación entendida como desarrollo humano y, por tanto, como desarrollo de la racionalidad, de la afectividad y de la sensibilidad ante los problemas de la humanidad.
¿De qué manera podemos superar la desigualdad, las brechas económicas, el analfabetismo, la pobreza y otros muchos conflictos sociales que se arrastran por décadas?, ¿de qué manera podemos asegurar que el futuro será mejor? La respuesta es única, con educación. Con una educación no orientada a la repetición ni al desarrollo de inteligencias superiores para resolver problemas matemáticos de forma aislada, sino una educación capaz de desarrollar una conciencia integradora de la cultura, del pasado, el presente y el futuro, que favorezca el pensamiento reflexivo y crítico sobre el propio entorno. Con una educación que le otorgue sentido a cada actividad que propone porque parte de la realidad y vuelve a ella para mejorarla.
En la medida en que la educación tenga un sentido claro para sus actores, se avanzará hacia metas concretas (individuales, departamentales, nacionales) y las circunstancias dejarán de ser adversas para convertirse en oportunidades. Para eso es necesario contar con personas comprometidos con el desarrollo social, estas personas se encuentran hoy en su etapa de formación y tenemos la obligación de brindarles la oportunidad de convertirse en nuestro mejor futuro.
Este artículo pertenece a la especialista peruana en Tecnologías Educativas, Ingrid Romero Manco.
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