“Cuando empecé era una ignorante. Ahora puedo ir a una galería de Arte y disfrutar de una pintura, puedo entender el informativo porque antes había palabras que no comprendía. Y cuando me enfrento a algo que no conozco voy a Google y me informo.”, dice una empleada de la Intendencia de Canelones, de 55 años, que participó del Programa de Culminación de Estudios Secundarios (ProCES).
Es que a través de esta iniciativa, que integra los Programas Educativos Especiales del CES, se brinda la posibilidad de iniciar, continuar o finalizar estudios secundarios a empleados de distintas instituciones, en su propio lugar de trabajo.
Todo comenzó a partir de un convenio firmado entre la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) y el CES en 2007. Entonces el cometido del ProCES era que los funcionarios municipales que por diversos motivos se desvincularon del sistema educativo, pudieran finalizar los estudios secundarios en el ámbito laboral. Más tarde, la propuesta se amplió y se fueron incorporando otras instituciones: Intendencia Municipal de Canelones (2008), Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (2009), Intendencia Municipal de Rocha (2010), Universidad de la República y Antel (2011).
En la actualidad participan del ProCES unas 800 personas y la mayoría de ellas cursa Bachillerato.
Los objetivos que persigue este programa son aumentar la capacidad, el compromiso y la motivación de los funcionarios en su crecimiento personal, educativo, social, familiar y laboral; y a su vez desarrollar el proceso de formación permanente al que tiene derecho todo trabajador, desarrollando su capacidad de aprender a aprender, explica la coordinadora del proCES, Marlene Mila.
Indica además que la iniciativa apunta a que los egresados sean “pensadores críticos y planificadores activos de su propio aprendizaje, con manejo de conceptos básicos, con habilidades, destrezas y, conocimientos que le propicien la participación, y el análisis de la realidad social, laboral y educativa.”
El ProCES se desarrolla en etapas cuatrimestrales, en las que se forman grupos de estudio con las asignaturas que los participantes necesitan para completar, continuar o iniciar sus estudios. Estos grupos, que no superan las 20 personas, están a cargo de docentes de Secundaria. Al finalizar cada etapa los alumnos que estén en condiciones rinden un examen libre. Las clases son semanales, tienen una duración de tres horas cada una y se imparten fuera del horario laboral.
Los cursos se dictan en el mismo lugar de trabajo de los participantes, bajo la supervisión de un equipo docente especialmente preparado. “Ellos deben integrarse a otras realidades, implicando además la revalorización de sus prácticas, interiorizarse de la importancia y complejidad propia de la Educación de Adultos, y construir currículo desde una perspectiva diferente, de la que participan, desde la horizontalidad, docentes y funcionarios estudiantes.”, señala Mila.
Con seriedad y responsabilidad
Participan del programa hombres y mujeres por igual y las edades son muy heterogéneas. Si bien el promedio era de 40 años, en los últimos tiempos hubo un descenso por el ingreso de jóvenes a las instituciones que forman parte de la iniciativa.
La mayor parte de ellos busca completar la enseñanza media para ascender en su trabajo. Señala la coordinadora que el nivel académico de los alumnos difiere y se encuentran personas que hace mucho tiempo que no tienen contacto con la asignatura.
En los grupos, en general, los estudiantes no se conocen. Eso no evita que se creen vínculos estrechos y reuniones extracurriculares, ya sea para estudiar o para festejar la aprobación de un examen.
La deserción ronda el 20%, aunque en la Intendencia de Canelones es de 0%. Cuando ocurre generalmente tiene que ver con la superposición de los cursos con actividades laborales y dificultades para compensar las clases. Sobre los niveles de aprobación, la coordinadora del ProCES expresa: “Los excelentes resultados que se obtuvieron (97%), no importan solamente por el elevado índice de aprobación, sino fundamentalmente por el desarrollo de competencias, por la integración intergrupal y por el aumento de la autoestima de todos los que participamos del Programa.”
Mila menciona que desde el programa se apuesta a que “la gente no siga enfrentando situaciones de fracaso. Y es impresionante para nosotros cuando nos dicen que pueden ayudar a sus hijos o que estudian con ellos.”
Una vez que los alumnos del ProCES egresan, un 40% de ellos continúa los estudios a nivel terciario. Pablo Montes De Oca (45 años) cuenta que “luego de culminado el Bachillerato ingresé a la Facultad de Derecho y cursé la carrera de Técnico Asesor en Relaciones Laborales.Aprobé los 13 exámenes de la carrera, sin perder ninguno y egresé de la misma con un promedio de aprobación de 7.38.”
Y Adriana Gimena (54 años), otra participante, expresa que “Estoy cursando Licenciatura en Historia en Humanidades, me va súper bien, estudio un montón, las primeras tres materias del semestre pasado las aprobé con 10, 10 y 11. Estoy súper feliz estudiando y mis hijos están orgullosos.”
Para Mila, “estos ejemplos de esfuerzo, responsabilidad y deseos de superación han sido y son un estímulo para todos los que tenemos la posibilidad de involucrarnos, participando desde los diversos roles, en la construcción permanente de este programa educativo especial, que apuesta al aprendizaje a lo largo de Toda la Vida, en la actual Sociedad del Conocimiento.”
Actualmente están abiertas las inscripciones en todas las instituciones de Montevideo que integran el programa.
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