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16 de Diciembre de 2011

En centros educativos y espacios públicos es donde más se excluye

Jóvenes LGBT: derechos vs discriminación

Incomprensión e intolerancia. Eso es lo que siente la mayoría de los jóvenes que optaron por una orientación sexual distinta a la heterosexualidad. Así quedó demostrado, en una investigación realizada recientemente en la que destacan las burlas e insultos de las que, estas personas, son objeto en sus lugares de estudio.”Si bien el camino hacia una mayor aceptación se ha iniciado, la familia, los centros de estudios y el vecindario se convierten con frecuencia en espacios que excluyen y lesionan gravemente la autoestima.”, aseguran los investigadores.

 

derechos

Según el sociólogo Juan José Meré, los centros educativos constituyen uno de los lugares con mayor nivel de discriminación.



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Los insultos, las amenazas, y las burlas son las formas más frecuentes de discriminación sufridas por jóvenes LGBT.



rechos

Las personas trans son quienes más padecen el peso del estigma y la discriminación.

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Ante la relativa escasez de estudios nacionales específicos que aborden la diversidad sexual y juventud, se realizó la investigación Derechos, VIH/Sida y jóvenes LGBT, resultado de la alianza interinstitucional entre FRANSIDA, Proyecto PLUMA - Facultad de Psicología - UDELAR, INLATINA, Área de Educación, Llamale H, AIRE.uy, Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y ONUSIDA. El estudio, que fue presentado a fines de noviembre, apunta a explorar los procesos de construcción de trayectorias y prácticas afectivo–sexuales–identitarias, de jóvenes gays, lesbianas y trans, desde una perspectiva de derechos, promoción de salud y prevención del VIH/Sida.

Explica la investigación que la adolescencia y primera juventud aparece “enmarcada en un espacio donde la sociedad en que crecemos naturaliza las características homofóbicas que genera”. Los jóvenes que optaron por una orientación sexual distinta a la heterosexual, señala el estudio, encuentran en liceos y escuelas  recintos donde  se  niega su realidad. Esta situación hace que el chico viva en forma “oculta” o en “secreto” su opción, lo que provoca un aumento de la ansiedad y el estrés, en una etapa que es vital.

Además, los jóvenes LGBT (lesbianas, gay, bisexuales o transgénero) no cuentan con sitios de socialización validados educativamente y tampoco con referentes positivos. “El estigma siempre está al  acecho. No hay sitios libres de homofobia destinados a ellos donde puedan mantener  relaciones románticas y sexoafectivas.”, indica la investigación.

El sociólogo y consultor de ONUSIDA, Juan José Meré expresa que en el caso de los varones gays y homosexuales, casi un tercio no ha podido compartir su condición con su familia. Este es “un dato duro que lleva a interrogarse sobre la carga de  sufrimientos y ocultamientos, presentes en la estrategia de disimulo u ocultamiento.”, dice. E indica que es más grave aún respecto de los colegas de estudio. En cuanto a la situación de las jóvenes, el sociólogo señala que  ocho de cada diez lo ha podido compartir “rompiendo esa presunción dominante de heterosexualidad que impera en general en el aula y fuera de ella, tanto para docentes como para estudiantes.”

Sobre el entorno afectivo cercano de la orientación y la identidad de las personas LGBT que participaron de la investigación, destaca en primer término, la familia como el espacio menos amigable para compartir la orientación e identidad adoptadas; y es el círculo de amigos un lugar de empatía y comprensión.

Explica Meré que las personas trans son quienes más padecen el peso del estigma y la discriminación, aunque más del 70 % de las mujeres y casi 40 % de los varones declara sentirse medianamente o bastante discriminados. “Para apreciar la magnitud de estos datos, es preciso recordar quiénes son estos jóvenes que responden, jóvenes con trabajo, estudiando, insertos socialmente, disponiendo de recursos internos que suponemos importantes para enfrentar las situaciones críticas. Tal vez es precisamente esta situación socio cultural que hace resaltar con mayor nitidez el impacto cotidiano que representa la agresión de la mirada negadora y segregadora del entorno.”, dice el sociólogo.

La investigación indagó detalladamente sobre la ocurrencia de situaciones de discriminaciones y agresiones, así como sobre sus autores. De esa forma muestra que:
  • 20 % de mujeres y 50 % de jóvenes trans fueron mal atendidas en servicios de salud.
  • Más de 25 % de varones, 10 % de mujeres y 80 % de trans lo fueron por vecinos/as, 53 % de varones y 100 % de trans lo fueron en sus lugares de estudio.
  • Una de cada 10 mujeres, dos de cada 10 hombres,  uno de cada dos trans, ha sido excluido o marginado en su familia.
  • Casi 20 % de mujeres, más de un tercio de varones y 80 % de trans fueron discriminados o maltratados en lugares públicos.
  • El 80 % de trans lo fueron discriminados por policías y /o guardias de seguridad.
Según Meré los centros educativos constituyen uno de los lugares con mayor nivel de discriminación, confirmado por más de la mitad de los varones y la totalidad de las personas trans. Y agrega que el espacio público, también es un lugar donde ocurren actitudes de rechazo y agresión. “Es decir, el espacio cotidiano de recreación, consumo, interacción social se muestra seriamente restringido para el disfrute y el uso de una gran parte de estos jóvenes, en particular, trans.”, expresa.

Insultos, burlas, amenzas

El estudio indica además que los insultos, las amenazas, y las burlas son las formas más frecuentes de discriminación sufridas por estos jóvenes. “Estamos en presencia de lo que razonablemente puede constatarse como la violencia y la violación más grosera de los derechos, la permanencia de la burla, la continuidad del insulto, la repetición de la amenaza.”

Y a continuación cuestiona: ¿Qué genera este nivel de agresiones, esta acumulación de sufrimiento, para la salud mental, para la calidad de vida, para el desarrollo de las capacidades de los y las jóvenes? ¿Qué aprovechamiento puede hacerse en estas condiciones de las oportunidades para estudiar, para trabajar, para amar, para tener una pareja? ¿Y para cuidar su propia salud y para gestionar el riesgo de la infección del VIH u otra ITS?.  Y responde señalando que, en general, son “desconocidos” los autores de las agresiones. Esto, menciona el sociólogo, “podemos tomarlo como un indicador aproximado del nivel de respeto y tolerancia, del nivel de aceptación o de rechazo, del nivel de inclusión o de exclusión imperantes en nuestra sociedad, o mejor, como una oportunidad para desnaturalizar el brete manido del discurso de sentido común...'en este país no discriminamos a nadie'”.

Por su parte, la licenciada Stella Domínguez, que también participó de la investigación, manifiesta que históricamente las actitudes homofóbicas tuvieron anclaje en fundamentos religiosos, científicos, médicos y legales. Y dice:“Si bien se transitaron logros importantes como el cambio de sexo registral, y los discursos homofóbicos, si salen a la luz pública son notoriamente repudiados; aún no es posible afirmar que las instituciones por las que atraviesan jóvenes y adolescentes, en el proceso de socio/educación, están libres de homofobia. Lo cual deteriora considerablemente el ejercicio de los derechos, vulnerando el desarrollo educativo, laboral y social. En espacios públicos como 'la calle', donde el anonimato es el aliado, se lo visualiza como el área cotidiana de discriminación, de la cual es imposible zafar. De la no aceptación familiar se zafa yéndose de la casa, de la discriminación en el ámbito liceal abandonando la educación formal. De las miradas acusadoras de un empleador, ejerciendo la prostitución.”

En tanto, la pscióloga Myriam Puiggrós señala que, en base a distintas investigaciones realizadas, los avatares que padecen los jóvenes de orientaciones sexuales que difieren de la heterosexual, hasta el logro de la aceptación, los hace más vulnerables a las ideas de muerte e intentos de autoeliminación.

Finalmente, el estudio contiene una serie de recomendaciones entre las que se encuentra:
  • Que el lenguaje empleado por educadores/as, medios de comunicación e instituciones ha de ser inclusivo. Sustituir palabras o preguntas que excluyan orientaciones sexuales, por otras que las incluyan. A modo de ejemplo: “Tenés novio/a” según sea chica o chico por “Tenés pareja” o “Estás con alguien”.
  • Proscribir todo insulto homófobo de los centros educativos, clubes, sitios públicos, medios de comunicación, y de nuestro propio vocabulario.
  • La diversidad sexual y familiar debe estar como eje transversal en el ámbito educativo.
  • Incluir y promover en los programas de estudio producción cultural valiosa de personas homosexuales para contar con la presencia de referentes positivos que no estén silenciados.

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  • hola soy jerman    adriel
    Jueves, 05 de Septiembre de 2013
    es cool.

  • ricardo for   koki
    Jueves, 05 de Septiembre de 2013
    no me gusta esto.

  • derecho vs discriminacion   steban
    Jueves, 05 de Septiembre de 2013
    me gusta esto.

  • Derechos vs discriminación   Laura
    Viernes, 16 de Diciembre de 2011
    Muy buena la investigación! Es necesario continuar profundizando en estos temas y ofrecer a los jóvenes espacios para dialogar y trabajar en pos de una verdadera inclusión..


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