La sexulaidad es parte integral de la personalidad y su ejercicio placentero es básico para el bienestar individual y social de las personas. Es así como al discriminar o reprimir a quienes poseen una orientación sexual diferente a la heterosexualidad, es negarles su condición humana y reducir sus derechos, expresa la publicación que fue presentada el jueves 25 de febrero.
Esta guía fue eleborada con diversos colectivos de diversidad sexual y brinda información importante, tanto para los trabajadores de la salud como para la sociedad en general. Además, intenta contribuir, desde el Estado, a la implementación de políticas públicas que incorporen la diversidad sexual como un derecho humano fundamental, de acuerdo a los establecido en la normativa nacional e internacional.
En la publicación se recuerda que, a pesar de los avances legislativos producidos en los últimos años en Uruguay, la discriminación y el estigma social asociados a la orientación sexual, a la identidad sexual y de género persisten en la sociedad.
La sexualidad y la diversidad
La guía define a la diversidad sexual como las diferentes formas en las que aman y se relacionan sexualmente las personas. Indica que la sexualidad es la capacidad de sentir, dar y recibir placer, afectos, desear, fantasear, expresarse, comunicar, reproducirse, disfrutar, y que es un complejo proceso de construcción y producción socio histórica, cultural, subjetivo y político. Y añade que es el conjunto de prácticas y significados asociados, que aprehendemos desde distintos aspectos de socialización y referencia.
Señala también que la sexualidad tienen una expresión individual y diversa según cada persona, pero al mismo tiempo es producto y productora de una sociedad y sus valores sexuales, en un tiempo histórico determinado. “No existe una sexualidad, sino que existen las sexualidades”, explica. Estas sexualidades no son estáticas, se combinan, reinventan y construyen dinámicamente en función de los diferentes lugares, sensaciones, personas y momentos.
Más tarde, el material señala que defender el respeto por la diversidad sexual, en sus múltiples expresiones, implica defender la vida democrática en sociedad.
Durante la presentación de la guía, la ministra de Salud pública, María Julia Muñoz expresó que “para aceptar, saber convivir y tratar la diferencia es necesario que se participe, que se hagan valer los derechos”.